Fernanda de Paola CMAS Athletes 2

Hace un par de días estaba leyendo un artículo relacionado con el tema del trabajo en equipo en el deporte y se me vinieron a la mente muchas cosas que te platico a continuación…

Cuando somos pequeños y comenzamos en un deporte, lo máximo que queremos es ser la estrella del equipo porque tenemos la concepción de que solo siendo el mejor jugador estamos aportando algo grandioso. Muy pocas personas (padres y/o entrenadores) nos enseñan desde pequeños que existen roles específicos que cada quien debe cumplir según sus cualidades, eso lo vamos aprendiendo a lo largo de nuestra vida deportiva, la mayoría de las veces por sí solos. Si de por si no se nos establecen roles desde un inicio, mucho menos se nos enseña que el ser un buen compañero de equipo también es un talento e, incluso, el más difícil. 

Cuando pasé por mi etapa universitaria la verdad es que para nada fui la estrella del equipo en ninguno de los 5 años que estuve allí, sin embargo, puedo decir que esos 5 años han sido los mejores de mi vida y los que más he disfrutado. El entender mi rol dentro de mi equipo y desarrollar mi talento de ser una buena compañera me costó muchas lágrimas en ocasiones pero me dio muchísimas satisfacciones.

Hoy en día, hacen mucha falta el tipo de jugadores que lleven otras cosas al equipo, más allá de los goles, de las canastas, de los puntos, etcétera; y mucho de ello se debe a no entender/aceptar el rol de cada quien.

El rol más valioso es el de aquel jugador que, con solo estar en el vestidor, sin ser el más dotado de talento, hace que su presencia de tranquilidad al equipo y cree un ambiente positivo. Aquél que, a pesar de tener un marcador encima, tiene la habilidad de levantar espíritus. Esta tarea es para jugadores especiales, aquellos que todos los equipos quisieran tener alrededor, en los buenos y malos tiempos. Sin embargo, nadie nos enseña que esta posición es de las más valiosas, al contrario, se menosprecia.

Algo que hace también mucha falta es inculcar desde temprana edad que el talento deportivo no exactamente va ligado al liderazgo. ¿Cuántas excelentes jugadoras de mi generación he visto yo que son unas máquinas para el baloncesto pero que hacen que su equipo moralmente se venga abajo, y más en situaciones difíciles? Pudiera mencionarte más de 3. Ahora, ¿cuántos jugadores así has visto tú? De entre todos los deportes, seguro se te vienen a la mente un par.

Si tienes el rol de ser ese ingrediente positivo indispensable en tu equipo, ser la pieza clave del rompecabezas y complementar el talento deportivo de tus compañeros con tu talento de ser un buen compañero y líder, siéntete orgulloso y más que orgulloso, siéntete valioso, todos necesitamos de ese tipo de compañeros que nos respalden y motiven. Los errores siempre van a existir dentro de un juego y hay dos opciones a la mano: reclamarle a tu equipo de mala gana o darle un giro positivo a cada situación de error, elige ser positivo.

Fernanda de Paola CMAS Athletes

Todo esto que se vive dentro del ámbito deportivo se traslada al ámbito laboral. Conocer el rol de cada quien es el primer y más importante paso para el éxito del equipo y de la organización. Un buen management define estos roles desde el inicio.

No tienes que ser la súper estrella todo el tiempo dentro de tu equipo para que sea exitoso y para que seas exitoso tú. A veces solo se necesita a ese jugador que tenga esa energía positiva que levanta a cualquiera. Recuerda: súper estrellas, sobran.

Te puedo decir que se siente muy bien que tus antigüas compañeras se acerquen contigo y depositen en ti su confianza, para temas tanto deportivos, como académicos y profesionales. Eventualmente te das cuenta cuan importante fue que entendiste tu rol y sus “te extraño” toman mucho más valor.

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