¡Sí se puede! La frase que muchos mexicanos adoptamos cuando estamos frente a un reto de grandes magnitudes es la misma frase que Alejandra Llaneza tiene grabada en su putter de golf. 21 años después de haber empezado a jugar en la Ciudad de México, Llaneza sí pudo cumplir uno de sus más grandes sueños, ser jugadora de la LPGA.

Se dice fácil, pero detrás de ese logro hay toda una historia de sacrificios, desilusiones, complicaciones y demás aspectos que no han hecho nada fácil esta aventura que “Ale” emprendió a sus siete años. Horas, días y años de trabajo tienen a esta golfista de 27 años como la segunda mexicana en clasificarse a la mejor gira de golf profesional en el mundo, la LPGA.

Su amor por el golf fue heredado por su padre, Jorge Llaneza. La nueva figura del golf mexicano todavía recuerda como si fuera ayer, los días en que se empezaba una larga pero exitosa aventura. Todo comenzó cuando Llaneza acompañaba a su padre a jugar golf los fines de semana.

“Ya cuando vio que me empezó a gustar me metió a clases de golf en el Club de Golf México”. “Ya cuando iba a la escuela me llevaban en la tarde y me quedaba hasta que se hacía de noche.”

El talento de Llaneza realmente no fue nato. A sus ocho años participó en su primer torneo pero considera que estaba muy lejos de ser de las mejores. Esos detalles no la desmotivaron, sino que todo lo contrario.

“Creo que fue algo muy bueno, porque me hizo practicar más y tener más ganas de mejorar. Creo que eso fue muy importante para mi carrera y para saber que hay que trabajar para conseguir lo que se quiere.”

Desde entonces, la joven golfista no ha dejado de luchar. Su primer gran logro fue el ganar un torneo nacional cuando tenía once años. Fue en ese momento que decidió que ella haría del golf una carrera y hasta ahora ha cumplido su promesa.

“Ganando ese torneo me di cuenta que jugar golf competitivo era lo mío, era lo que quería hacer”

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Poco a poco, ella se fue poniendo nuevas metas sabiendo que al final del camino estaba el ser profesional. Llaneza participó en la Gira del Valle de México y también viajó a Estados Unidos para formar parte de los torneos de la American Junior Golf Association (AJGA).

Mientras que su carrera iba en ascenso, hubo un momento de su vida en el que la tentación estuvo por jugarle una mala pasada y hacerse a un lado del golf. Las dudas acerca de si valía la pena seguir el camino que ya iba haciendo, eran cada vez más fuertes.

“Yo creo que de los 15 a los 18 es la edad clave porque ves que todos tus amigos se están yendo a fiestas, viajes y tu tienes torneos. Fue cuando más disciplina tuve que tener”

En esa misma época, fue cuando Lorena Ochoa empezaba a hacer sonar el nombre de México en el mapa del golf femenil. Ochoa fue la primer golfista mexicana en obtener una tarjeta para la LPGA. Ese tipo de logros por parte de Ochoa, motivaron a Llaneza a no claudicar y seguir jugando el deporte que más le gusta.ale-y-lorena

Al mismo tiempo, la joven golfista tuvo la oportunidad de conocer de cerca a su ídolo. La relación entre Llaneza y Ochoa se ha ido fortaleciendo con el tiempo y la ex-número uno del mundo ha sabido darle buenos consejos a Llaneza. Ale ha sabido escuchar y tomarlos en cuenta para tomar las mejores decisiones en cuanto a su carrera.

“Siempre la he admirado mucho. Me dio la oportunidad de jugar unas rondas de práctica con ella en Bosque Real y en Tres Marías”. “Desde el principio me ha apoyado mucho y eso me ha ayudado.”

Alejandra tuvo que terminar estudiando en una preparatoria abierta para poder combinar sus entrenamientos con sus requisitos académicos. En la preparatoria donde ella incialmente se había inscrito, los maestros no le brindaban las facilidades para seguir desarrollándose como golfista de la manera que ella quería.

La deportista del Distrito Federal levantó las miradas de algunos entrenadores de universidades norteamericanas mientras participaba en torneos de la AJGA. Teniendo varias opciones sobre la mesa, Llaneza decidió seguir los pasos de Lorena Ochoa y se comprometió a jugar y estudiar en la “University of Arizona.”

“En el golf colegial estas jugando al nivel más alto y ahora todas las niñas con las que jugaba en la universidad están en la LPGA”

Las complicaciones que Llaneza había tenido en México para combinar el deporte y el estudio fueron prácticamente inexistentes en Estados Unidos. Reconoce que no fue fácil el proceso de adaptación, pero que el mismo diseño del sistema le permitía complementar de manera perfecta ambas áreas.

“Eran días muy ocupados pero la verdad de las mejores experiencias que he tenido” “Ibamos al gimnasio a las seis de la mañana, luego clase de ocho a doce y luego práctica de dos a seis para después hacer tareas.”

Los mismos cuatro años que le dedicó al golf, se los dedicó de igual forma a sus estudios. Llaneza terminó graduándose con una licenciatura en Psicología y con un diplomado en Negocios. Mostrando un buen nivel académico y deportivo se llevo el reconocimiento de “Freshman Athlete of the Year,” lo que la motivó para los tres años restantes.

Aquella niña que no destacaba en sus primeros años a nivel infantil, vivió una realidad muy diferente con los “Wildcats”. En varios torneos terminó clasificada dentro de las mejores diez. Al mismo tiempo, fue nombrada capitana del equipo y en un torneo nacional llegó a quedar en quinto lugar junto con su equipo de la universidad. Gracias a sus experiencias como estudiante-deportista, Llaneza supo afrontar el reto de convertirse en profesional después de graduarse de la universidad.

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“Te ayuda a organizarte y sobre todo a manejar tu tiempo porque no tienes mucho tiempo libre y bueno al hacerte profesional, te das cuenta que no es solo jugar golf, sino que hay que administrar muchas otras cosas (viajes, patrocinios)”

Ella se hizo profesional en el 2012, formando parte del Symetra Tour. De todos los torneos en los que participó en su primer año, su mejor resultado fue un segundo lugar en el IOA Golf Classic. Ese mismo año (2013) tuvo su primera probadita de lo que sería el jugar en la LPGA, siendo invitada al Mobile Bay LPGA Classic, donde no pasó el corte mientras que sí lo hizo en el Lorena Ochoa Invitational.

“Al graduarme y darme cuenta de todo lo que tenía que hacer por mi cuenta fue un ajuste. Sobre todo administrar los recursos porque cuando estas empezando es difícil conseguir patrocinios pero yo estaba segura de lo que quería hacer y afortunadamente tuve apoyo desde el principio aquí en México”

Ella ha sido patrocinada por Impulsando al Golf Profesional Mexicano (IGPM), Banamex, Under Armour y Office Depot. Al mismo tiempo, el mejor apoyo que ha recibido ha sido por parte de sus padres Jorge y Maria Concepción Llaneza. Ellos han depositado su confianza e ilusiones en su hija para que siga destacando día con día. Al final, también es importante la confianza de Alejandra en ella misma.

“Nunca vi otra opción, sabía lo que quería hacer y no vi la opción de no hacerlo o no lograrlo entonces eso me ayudó mucho.”

En el 2014 participó en mucho más torneos. Siguió dividiendo su tiempo entre el Symetra Tour y con participaciones en eventos sancionados por la LPGA. Sin embargo, su primer título como profesional no se dio hasta este 2015 en el Symetra en el marco del ” Self Regional Healthcare Foundation Women’s Health Classic”.

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“Creo que fue lo mejor que pude haber hecho (dejar la LPGA en el 2015), porque logré ganar mi primer torneo en esa gira que me dio mucha confianza.”

Esa confianza la puso en la posición por la cual soñó durante mucho tiempo. A partir de entonces, era cuestión de meses para que Alejanda Llaneza se convirtiera en la segunda golfista mexicana en obtener una tarjeta de la LPGA. Ese momento por el que tanto venía trabajando, llego en Florida, cuando concluyó la gira del Symetra Tour Championship.

“Voy llegando al hoyo 18 y me doy cuenta que todos traen camisetas que dicen LPGA y con mi nombre, entonces fue un momento muy especial,” recordó Llaneza con una sonrisa en el rostro sobre un domingo que jamás olvidará.

Ella reconoce que resultados como el de ella son muestra de que el golf en México ha ido creciendo y lo seguirá haciendo en los próximos años. Ahora Llaneza se ha vuelto en la ídolo de muchas niñas que buscan seguir sus pasos.

“Increíble, yo las veo y me acuerdo de cuando yo era chica y veía a los profesionales entonces se me hace muy especial tener esa oportunidad y espero poder motivarlas a que sigan sus sueños”

Alejandra Llaneza pasó de ser una promesa del golf mexicano a una realidad. Su trabajo de muchos años ahora se verá reflejado en los torneos de la Ladies Professional Golf Association (LPGA), dando una clara muestra de que cuando se quiere; ¡Si Se Puede!