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En días recientes, específicamente en la semana siete del futbol americano colegial, sucedió lo que puede ser catalogado como una “catástrofe deportiva” para los Michigan Wolverines. En Michigan se celebraba un juego clásico para la ciudad, se enfrentaban los Wolverines contra los Spartans. Al partido le faltaban 10 segundos para culminar y los Wolverines dominaban con un marcador de 23 a 21. Los Wolverines habían llegado a su 4ta oportunidad y tenían la obligación de patear para despejar el balón. Entra el pateador de Michigan Wolverines, Blake O’Neil @blakewoneill, y al momento de realizar la patada tuvo complicaciones que resultaron en un touchdown para los Spartans, que les dio la victoria 27-23. Así terminó la ilusión de los Wolverines de lograr apenas su segunda victoria en los últimos 8 enfrentamientos frente al acérrimo rival y las críticas no se hicieron esperar.

Blake O’Neil la ha pasado muy mal estos últimos días, ha recibido extrema presión de los medios sociales, de los estudiantes de su escuela e incluso amenazas de muerte de los fanáticos de la ciudad, algo que en lo personal considero muy injusto.

Es muy fácil ser crítico de algo que no conoces, algo que no conocemos, es decir generar prejuicios. Yo no soy, nunca fui y, muy probablemente, nunca seré un estudiante deportista, pero sí sé lo difícil que es completar una carrera universitaria en una universidad de alto nivel; no quiero imaginar lo difícil que debe ser agregar el aspecto deportivo. No es justo que una ciudad y algunos pseudo fanáticos recriminen algo a un jugador que a sus 22 años ha logrado más que muchas personas. Ha salido de su país para perseguir una carrera profesional en una de las mejores universidades de Estados Unidos, que alcanzó una licenciatura en Comunicación, una maestría en Comunicación Profesional y ésta persiguiendo su segunda maestría en Manejo Deportivo; todo esto mientras se sometía al estricto régimen de ser un estudiante-deportista, mientras cambiaba fiestas por estudios porque no tenía tiempo para estudiar mientras los demás lo hacían, porque se debía de levantar a las cinco de la mañana a entrenar mientras los demás dormían, porque tenía que ser disciplinado con sus alimentos a sabiendas que eso le permitía seguir sus estudios y porque, en más de una ocasión, ha sacado sonrisas a toda una afición. Criticar a este chico es lo más fácil, recordar todos sus sacrificios es lo más dificil y apoyarlo en estos momentos es aún más complejo, algo que estoy seguro los verdaderos aficionados de los Wolverines harán.

Blake O’Neil ha dado entrevistas recientemente y ha aceptado su error, tomándolo con madurez y sabiendo que la vida no se termina; porque eso es Blake, es la perfecta descripción de los valores que un estudiante-deportista debe tener. Mi más grande admiración Blake O’Neil.

Aquí un análisis de la jugada hecho por ESPN

luislopez