¿ Juegas o estudias? Vaya decisión. Esta incógnita es algo que acecha a un gran numero de jóvenes deportistas. Desafortunadamente el deporte de alto rendimiento en América Latina no cuenta con un sistema sustentable en donde la educación juegue un papel fundamental en el desarrollo de deportistas. Es injusto que los atletas tengan que enfrentar esta disyuntiva como resultado de sus logros y ante la necesidad de intensificar la preparación deportiva  para mantener un nivel competitivo que este a la par de los resultados que se buscan.

Ante la complejidad de encontrar oportunidades en donde el deporte y el estudio vayan de la mano los deportistas en crecimiento se ven orillados a arriesgar todo para poder cumplir sus sueños, incluso si esto significa mermar la preparación académica. Muchos otros toman un camino opuesto y abandonan su pasión (y por ende su talento) para poder llevar una vida normal como estudiantes. El apoyo de la familia, el contexto económico, el alcance de las oportunidades, el entorno deportivo y el talento son factores externos que influyen en tal decisión.

Hace algunos años pase por esta etapa y deje de estudiar la preparatoria con el objetivo de convertirme en jugador profesional de futbol. El deseo y la motivación era tal que nada hubiera detenido mi decisión de dedicarme a esa pasión que desde niño había encontrado en el futbol soccer.  Cabe mencionar que mi familia me apoyo al 100% y eso hizo las cosas mucho mas fáciles. Modifique mi estilo de vida a entrenar 3 veces al día, viajar los fines de semana a diferentes lugares del país y  a cuidarme para rendir en el terreno de juego. Toda mi vida rotaba alrededor de la preparación deportiva que estaba experimentando. Al poco tiempo me di cuenta que futbolísticamente había crecido muchísimo pero que intelectualmente y escolarmente me estaba estancando. Fue entonces que empecé a buscar alguna oportunidad de beca para poder seguir con el futbol mientras estudiaba. ¿ Mi primera sorpresa? Darme cuenta que no había nada dentro del país que cumpliera mis expectativas y que me permitiera seguir jugando futbol al mas alto nivel mientras estudiaba mi carrera profesional. Cansado de la política que injustamente domina el deporte en nuestro país y ante la falta de oportunidades reales y justas tome la decisión de dejar el futbol profesional y empezar una carrera en el Tecnológico de Monterrey. Al mismo tiempo emprendí una búsqueda de oportunidades en el extranjero. ¿ Mi segunda sorpresa? Darme cuenta que a días de empezar dicha aventura tenia múltiples universidades americanas ofreciéndome beca completa. El apoyo que tanto había anhelado lo encontré en el país vecino.

En ese momento entendí muchas cosas y el paradigma con el que había crecido se hizo añicos. Al no estar expuesto a diferentes oportunidades uno aprende a aceptar las situaciones y erróneamente nos conformamos con lo que tenemos. El compaginar el deporte de alto rendimiento con el estudio era una ilusión que ni en mis mejores sueños hubiera imaginado. ¿ Mi tercera sorpresa? Vivir los siguientes dos años de mi carrera deportiva y académica rodeado de un sistema en donde el estudio y el deporte funcionan como motor para forjar ciudadanos preparados que al termino de su carrera deportiva puedan contribuir a la sociedad de manera positiva. (en posts posteriores hablare mas acerca de este sistema)

Dentro de nuestro hermoso país hay instituciones que hacen un gran trabajo alrededor de forjar estudiantes-deportistas. Universidades como el Tecnológico de Monterrey y sus diversos campus cuentan con programas deportivos solidos en donde los atletas pueden encontrar una buena preparación académica mientras disfrutan de un nivel competitivo en sus disciplinas. Lamentablemente la oferta no le hace sombra a la demanda y miles de jóvenes renuncian a su sueño; perdiendo así generaciones enteras con un talento excepcional. Somos un país necesitado de oportunidades frescas y reales para nuestros jóvenes y lamentablemente el deporte y la educación están muy lejos de poder coexisitir. ¿ Que hace la compatibilidad tan complicada? A continuación algunos puntos dentro de una lista importante:

  • Falta de una cultura de estudiantes-deportistas
  • Falta de sincronización de horarios escolares que se adapten a los entrenamientos deportivos (Prioridad siempre tiene que ser la escuela)
  • Nulo(o casi) apoyo a deportes fuera del futbol soccer
  • Falta de un programa nacional que sea consistente, continuo y permeable a cambios de administraciones gubernamentales
  • Instituciones académicas sin flexibilidad u apoyo para deportistas
  • Falta de inversión que permita incrementar la oferta de becas deportivas
  • Escasez de competencias a partir de los 15 años (Deportistas empiecen a desertar su deporte ante la falta de oportunidades)
  • Falta de apoyo para deportistas de bajo recursos

¿ Juegas o estudias? La realidad es la siguiente. Si los jóvenes se enfrentan ante esta disyuntiva estamos haciendo algo mal y las consecuencias son catastróficas en múltiples niveles. El  deporte y la educación tienen la magia de forjar los lideres que tanto anhelamos y al no tener un balance entre ambos factores estamos atentando contra el desarrollo de nuestro país. La responsabilidad no es desarrollar deportistas de alto rendimiento; el objetivo debe ser mas bien forjar ciudadanos preparados  y llenos de energía positiva que puedan tomar diversos roles en nuestra sociedad. El deporte es sin duda un vehículo que muchos pudieran utilizar para prepararse mejor y luchar por mejores oportunidades laborales. El talento existe y de eso no hay duda alguna. Espero en los próximos años ser testigo de algún movimiento que beneficie a las nuevas generaciones. Mientras tanto seguiremos viendo a mexicanos  emigrar al país vecino en busca de este paraíso y ojala que aquellos que tengan la oportunidad de hacerlo puedan prepararse y aportar su granito de arena hacia el país que los vio nacer.

Seguiré hablando de este tema en posts posteriores y poco a poco iré diseccionando “El Sistema Colegial Americano” y su impacto en la sociedad.

Estudio + Deporte = Éxito